El chotis va a cambiar de bando (Tremenda Jauría)

Hoy 2 de mayo , en la fiesta de la comunidad de Madrid, hemos decidido ponernos ingobernables y chulapas. Celebramos este día rebelándonos contra la incertumbre que nos acecha, organizándonos para conseguir «tantas cosas buenas que soñamos desde aquí», como dice el chotis. Lo hacemos con la desobediencia y la alegría que aprendimos hace 10 años en el 15m, también en la víspera de una jornada de reflexión, porque apostamos por una ciudadanía comprometida con una vida mejor que no deje espacio al odio en esta ciudad.

Derechos sociales para cambiarlo TODO

Hoy decidimos resistir en común y conquistar nuevos derechos. Porque no podemos esperar más. La COVID-19 nos golpea con otras pandemias: las colas del hambre, la desconfianza, el fascismo, la precariedad, el racismo, la especulación, la soledad, el pesimismo y el miedo.

Es el capitalismo lo que nos enferma. Nuestros cuerpos se revuelven ante una vida indigna, llena de violencias machistas, racistas y ecológicas. Colapsamos ante la incertidumbre de llegar a fin de mes, por la desesperación de una renta mínima que no se sabe cuando llegará. No dormimos por el dolor de ser excluidas por nuestras diferencias. Enfermamos con cada jornada interminable en trabajos de mierda.

Ante esta emergencia social, como dijo este año el 8M: el apoyo mutuo y la autorganización es esencial. Así lo han demostrado las redes solidarias que han funcionado durante la pandemia organizando despensas, fabricando mascarillas, llevando la compra a quienes no podían bajar a la calle. Así nos enseñaron los espacios de autogestión que han sido cerrados por cálculo político y beneficio inmobiliario. Así lo sostienen todas las personas y centros sociales que construyen cada día una vida que, como dicen las compañeras de Territorio Doméstico, merezca la alegría de ser vivida.

Estos meses de trabajo junto a diferentes colectivos han dado como resultado la Oficina de Derechos Sociales Ingobernable(ODS). Un espacio donde desarrollar, proteger y luchar por los derechos sociales. De la misma forma que una vecina desahuciada se acerca al movimiento de vivienda queriendo parar su propio desalojo y termina coordinándose con otros para pararlos todos, en común.

Liberamos un espacio donde politizar lo cotidiano, que sirva para apoyarnos y así ser más fuertes.

Este proyecto nace con un eje de salud comunitaria, porque queremos más grupos de apoyo que colectivicen los malestares y menos pastillas que individualicen el dolor. Tenemos un eje de derecho a la alimentación para dar respuesta a las colas del hambre que las instituciones no quieren encargarse. Tenemos un eje de precariedad laboral porque queremos libertad para llegar a fin de mes con sueldos dignos y no para tomarnos la cañita despues de trabajar. Tenemos un eje de renta basica para que no dependa del trabajo la posibilidad de tener una vida digna. Tenemos un eje de derecho a la protesta porque nos cuidan nuestras vecinas y no la policía. Tenemos un eje de transfeminismo y disidencias, porque frente a su odio sacamos nuestra pluma. En definitiva, queremos trabajar para despegarnos esa gelatinosa tristeza que nos acompaña en la enorme crisis que atravesamos. Somos conscientes que faltan muchos frentes por cubrir y ejes que poner en marcha, te invitamos a que vengas a construirlos con nosotras.

¡No os imagináis lo que os hemos echado de menos!

pd: Nuestra defensa de los derechos sociales empieza en el mismo espacio. La ODS Ingobernable es segura. Tenemos un protocolo covid consensuado y escrito con el asesoramiento de personal sanitario. Hay mascarillas y tantos litros de gel como ilusión.

…y vas a ver lo que es canela fina, y armar la tremolina, cuando vengas a Madriz!

Derecho a la protesta

La emergencia sociosanitaria causada por el brote de COVID-19 no debe usarse como una excusa para la acción represiva bajo pretexto de proteger la salud.  La represión policial, los procedimientos judiciales y las multas son una forma de desgastar económica, física y psicológicamente a los movimientos sociales que defienden la justicia social. La emergencia de salud pública no puede ser utilizada como pretexto para infringir los derechos humanos.  Las mal llamadas “políticas sanitarias” están  más centradas en la represión y la criminalización del uso del espacio público que en el cuidado de la salud. Iniciativas como ‘Defund the police’ nos demuestran que se pueden articular otras formas de comunidad, y que la seguridad nos la proporcionan nuestras redes vecinales en mucha mayor medida que los aparatos de represión.  Cuidémonos. Organicémonos. Protestemos juntas.

derecho a la alimentación

La alimentación es un derecho básico para una vida digna que está siendo vulnerado, especialmente a raíz de la crisis sanitaria y social. Los alimentos deberían ser considerados como un bien común al alcance de toda la sociedad. Por eso queremos generar una serie de actividades como repartos, ollas populares, despensas soliarias o cooperativas de consimo… una agenda que nos empodere y plantee la defensa de este derecho desde lo colectivo y el apoyo mutuo.

salud comunitaria
Nuestro objetivo es politizar la salud. Frente al discurso oficial que presenta la salud y la enfermedad como una cuestión individual, queremos poner en el centro las condiciones sociales, económicas, políticas y ecológicas que realmente la ocasionan.
  
El capitalismo nos enferma. Nuestros cuerpos se revuelven ante una vida indigna, llena de violencias machistas, racistas y ecológicas. Colapsamos ante la incertidumbre de si llegaremos a fin de mes, por la desesperación de una renta mínima que jamás ingresan. No dormimos por el dolor de ser excluidas por nuestras diferencias. Enfermamos con cada jornada interminable en trabajos de mierda.
La respuesta institucional la conocemos:  más aislamiento y medicalización. 
Nos unimos a las que luchan contra el desmantelamiento y  por una sanidad 100% pública y universal, con una atención de calidad y unas condiciones de trabajo dignas y dónde el acceso de todas las personas, seas de donde seas, esté garantizado.
Nuestros malestares son rebeldes y se organizan en los grupos de apoyo mutuo, en las asambleas de la PAH, en los espacios feministas, en las mareas que defienden los servicios públicos y en los grupos de sanitaras tan necesarias en tiempos de pandemia.
Frente a las divisiones entre sanas y enfermas, entre gente decente o irresponsable, apostamos por el mayor activo de salud: la experiencia colectiva para denunciar lo inadmisible, para decidir en qué mundo queremos vivir y qué salud vamos a construir.

 

renta básica

En la sociedad con mayor abundancia de riqueza que haya existido nunca, se nos repite que «no hay para todos» y se nos condena a vivir sin lo más básico a capas cada vez más extensas de población. Tras décadas de políticas neoliberales, el actual sistema de protección no garantiza el derecho a una existencia mínimamente digna. Las prestaciones condicionadas son escasas en su cuantía, suponen un auténtico laberinto burocrático, un mecanismo de estigmatización de la pobreza y una herramienta para disciplinar a los pobres. A pesar de toneladas de marketing político, medidas como el Ingreso Mínimo Vital son completamente insuficientes, y actualmente un 22,9% de la población en el Reino de España se encuentra en pobreza relativa, y un 10% en condiciones de pobreza severa: 5,1 millones de personas al límite, a quienes se han “dejado atrás” desde hace mucho tiempo. Porque es urgente un reparto real de la riqueza, el reconocimiento del valor de todos los trabajos —remunerados o no— y el derecho a la vida de todas las personas, en este eje queremos impulsar las luchas por el derecho a una Renta Básica Universal. ¿Te unes?

precariedad laboral
Con la crisis que se avecina se puede ir intuyendo una exacerbación del capitalismo salvaje. Esto provocará que se abra la brecha laboral haciendo que las clases más oprimidas se vean completamente asfixiadas por las clases opresoras, cuya idea de “libertad” es irse de compras y cenar en restaurantes caros.
Los problemas laborales no son individuales. Responden a una opresión estructural. Pero nos han hecho creer que son por nuestra culpa, por no esforzarte lo suficiente y que nos lo merecemos. Precisamente la gente que más tiene y menos trabaja es la gente a la que les viene dado todo.
En la ODS aprenderemos juntas sobre nuestros derechos laborales en espacios de autoformación. Derechos por los que ha luchado mucha gente antes y que si, nos merecemos, porque no somos máquinas echas para la producción masiva de objetos de consumo. Nosotras nos merecemos también descansar y estar con los nuestros.
Desde estaremos en contacto con abogadas que nos asesorarán y nos organizaremos para defender nuestros derechos laborales y prevenir que nos exploten.

 

TRANSFEMINISMOS+DISIDENCIAS

La pandemia ha atomizado las redes que durante años se venían tejiendo en la ciudad, reduciendo y diezmando los espacios en los que construir desde la otredad; por lo que espacios seguros de opresiones estructurales devenidas de un sistema cisheteropatriarcal que oprime a las personas disidentes de sexo, género y cuerpo se hace esencial. Espacios donde vernos y reconocernos, compartir experiencias, sentires y malestares, donde organizarnos de manera colectiva para dar respuesta a las problemáticas que nos afectan.

Aquí estamos para generar un espacio físico en el que materializar las sinergias entre la diversidad de colectivos disidentes y transfeministas, lejos de las lógicas del capitalismo que nos quieren como mero sujeto de consumo y objeto de propaganda.

Luchamos por generar espacios de convivencia, cuidado y ocio alternativos por una vida que merezca la pena vivir.

Por unas ciudades, barrios, calles, espacios y vidas llenas de visibilidad, pluma y purpurina.

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