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Centro Social de Comunes Urbanos

Grupo de lectura ingobernable: Utopías

Fecha/Hora
Date(s) - 01/06/2020
18:30 - 20:00

Nos juntamos para comentar textos relacionados con la construcción de imaginarios utópicos y su función en la proyección de escenarios de cambio social.

Todos los lunes de 18:30 a 20:00 en https://meet.jit.si/grupodelecturaingobernable

Última sesión (25 de mayo 2020):

Recomendadas:

 

Sesión anterior. Tercer encuentro (18 de mayo 2020)

Reflexiones:

Esto no es un intento de resumen del capítulo 2 “pensamiento tentacular” del libro Seguir con el problema de Donna Haraway. Es una narración de las ideas compartidas en el grupo de lectura ingobernable (GLI) “Utopías” el 18 de mayo después de habernos leído este capítulo. Esta forma de empezar es un ejemplo de la siguiente idea de Haraway: “nada está conectado a todo, todo está conectado a algo”. En vez de pensar tratando de enlazar todo, Haraway propone una linealidad tentacular/entrelazada porque nuestra historia es una historia de “caminantes” que van y vienen.

Analizamos la estructura del texto: primero narra el problema, luego introduce ideas de otras personas para pensar-con ellas (devenir-con), después analiza características del momento presente (AntropocenoCapitaloceno) y, por último, juega a imaginar una nueva época, el Chthuluceno, concepto del que ella misma se ríe por resultar grande e inasible.

Cuando debatimos sobre las ideas que utiliza para devenir-con, entendimos que es importante distinguir entre las propias autoras –como seres encarnados con muchos pensamientos- de algunas ideas de estas autoras. Poniendo como ejemplo las ideas de Bruno Latour, consideramos interesantes aquellas que selecciona Haraway para tejer su pensamiento, tales como: estar a favor de unos mundos y unas configuraciones de mundos y no de otros; el rechazo de la certeza de sí y de trucos divinos preexistentes (¡no hay centro ni certitudes!); y que la historia de vida sea menos binaria. Sin embargo, algunas personas del GLI recelan de este autor, le consideran reaccionario y desconfía de su pensar-con Haraway. Otro ejemplo es la concepción de Isabelle Stengers con respecto a Gaia como entidad que “no se preocupa ni puede preocuparse por las interacciones, deseos o necesidades de los humanos ni de ningún otro ser biológico”. Estas ideas que Haraway utiliza para devenir-con nos invitan a pensar qué pensamientos piensan pensamientos, es decir, desde qué pensamientos producimos nuestro propio pensar. Quedan flotando debates: ¿Renunciamos a un pensamiento útil para pensar porque rechazamos a quien lo enuncia? ¿Y si este pensamiento nos permite un devenir más fluido y rico? ¿Qué nos quedamos y qué no? ¿Cómo lo distinguimos?

Algo fundamental es que Haraway nombra las urgencias: “en lugar de emergencias, porque esta última palabra connota algo cercano al apocalipsis y sus mitologías. (…) estos son los tiempos de urgencias que necesitan historias. (…) cómo sobrevivir de manera colaborativa en la perturbación y la contaminación. Necesitamos esta habilidad para vivir entre ruinas”.

Continuando con el cuestionamiento de «la condición póstuma» de Marina Garcés (sesión anterior), al analizar esta época loca-antropoceno-capitaloceno en la que vivimos, Haraway se pregunta “¿cómo rebelarse? ¿Cómo preocuparse y no sólo querer preocuparse?”. Y es que nos parece fundamental que, para no sucumbir al “hechizo de la desesperación, al cinismo o al optimismo y al discurso de la creencia y la incredulidad del Progreso”, atendamos a las “prácticas amables de pensamiento, amor, rabia y cuidados”, que nos centremos en “los haceres de seres humanos reales, situados (…). Importa con qué formas de vivir y morir echamos suertes, nuestra suerte y no la de otros seres. (…) El florecimiento será cultivado con una respons-habilidad multiespecies (…) de lo contrario, la terra biodiversa estallará en algo muy limoso, como cualquier sistema adaptativo complejo demasiado estresado al límite de su capacidad para absorber insulto tras insulto. (…) podemos unirnos a las transformaciones metabólicas entre rocas y bichos para vivir y morir bien”.

En este nuevo momento que se nos presenta para pensar-juntas, nombrado por Haraway como Chthuluceno, es necesario recuperar las fuerzas de la Tierra. Más que mostrarnos un proyecto, Haraway nos propone un lugar, una forma de estar (lineal, enredada, abierta…) para pensar-nos-mutuamente.

También debatimos sobre la importancia del sujeto y su agencia, que Haraway nombra como respons-habilidad (la habilidad para responder). Además compartimos este documental tan interesante: Cuentos para la supervivencia terrenal, en el que Haraway rescata la idea de Sartre del segundo nacimiento de los seres humanos en el que se desarrolla la conciencia. Y es que, si no pensamos, podemos hacer el holocausto (como recuerda Hannah Arendt al tratar de entender el comportamiento de Eichmann) como el que provoca concebir los recursos de la Tierra como si de un supermercado gigante se tratara. Tenemos que ser sujetos desde el autoconocimiento, desde el saber qué es ser una persona humana, ello nos permitirá actuar y retirarnos, respetando estos procesos de forma cíclica, para comprender cuáles son las consecuencias de nuestros actos.

Como futuros hilos de los que tirar, Haraway nombra los conceptos de realismo agencial y la intraacción de Karen Barad para hacer frente al excepcionalismo humano y el individualismo utilitario.

Para la siguiente sesión escogemos un capítulo de Historia de las utopías de Lewis Mumford, propuesto en sesiones anteriores, y proponemos también una reseña sobre el último de Lazzarato, El capital odia a todo el mundo, que surge a propósito de nuestras discusiones sobre la agencia y el modo de afrontar las urgencias del futuro.

 

Proun 19-D. El Lisstizky.

Segundo encuentro (11 de mayo 2020)

Reflexiones:

Leímos el cápitulo «la condición postuma» del libro Nueva ilustración radical de Marina Garcés. A partir de las ideas del texto discutimos qué sentidos adjudicamos al futuro y cuáles narrativas capturan mejor nuestra potencia para imaginar. Para la autora, la condición póstuma es lo que sucede a la posmodernidad. La muerte de nuestro tiempo no es una mera extinción, es un asesinato: «el tiempo de la extinción no es el mismo que el del exterminio». Ante ello, hace un llamamiendo a la insumisión frente a la ideología póstuma, aquella que captura las narraciones sobre el futuro y nos condena a ser observadores pasivos de la catástrofe. El tiempo presente es nombrado como el tiempo compartido de una experiencia, la experiencia del límite de lo vivible, que se experimenta como una condición póstuma, en el sentido de ser un tiempo de prórroga que nos autoconcedemos después de la aceptación de nuestra destrucción final.

La «nueva ilustración radical» que propone no pretenden recuperar el «proyecto Ilustrado» del siglo XVII, sino la actitud ilustrada que le dió lugar, así como la actitud crítica hacia las creencias hegemónicas, incluidas las de ese mismo proyecto, con todos errores y funestas consecuencias. Esta recuperación radical de la actitud de la ilustración implica la alienza con todas las formas de vida, humanas y no humanas, que se vieron invadidas y colonizadas por ese proyecto de «modernización». La nueva ilustración radical que prone la autora debería impugnar los dogmas del progreso y de los poderes que se nutren de ellos.

La tarea consiste en hilvanar un timpo de lo vivible, rescatando la convicción de que el pensamiento crítico nos hace mejores, siempre que sea un pensamiento situado, que no es monopolio de nadie, y menos de una élite racial y clasista. Garcés nos habla–en el resto del libro, más allá de este fragmento–del universal recíproco, en el que nos reconocemos en las demás por el pensamiento, la empatía y la solidaridad.

Entre los modos posibles de relacionarnos con el futuro, la fascinación por el apocalipsis, presente en la escena política, estética y científica, se presenta como una nueva ideología dominante, que es necesario superar, analizar y combatir.

 

Primer encuentro (4 de mayo 2020)

 

Reflexiones: 

Las utopías construyen imaginarios que dan forman al modelo de sociedad en el que vivimos, orientando el deseo y la acción de las personas en determinada dirección. Por ejemplo, el imaginario del progreso tecnológico sirve para solidificar el rechazo a cualquier cuestionamiento del progreso tecnológico actual, y este imaginario se ha construido sobre múltiples utopías que idealizan el futuro ideal como uno poblado por máquinas que hacen la vida más fácil.

En su planteamiento, el sociólogo Wright plantea una epistemología y una metodología para pensar las utopías como un camino hacia la construcción de futuros más deseables y esperanzadores, partiendo para ello del proyecto de emancipación o superación de las relaciones de dominación social y del conocimiento o ciencia social como herramientas para el cumplimiento de ese proyecto.

En su planteamiento, Wright aporta una metodología para construir utopías reales, es decir, para pensar sistemáticamente qué futuros queremos, cuáles son posibles y cómo podrían hacerse realidad. Precisamente, lo que propone comenzar por plantearnos colectivamente sobre qué ideales creemos que son deseables, para analizar después cuáles son viables y finalmente cuáles son factibles, es decir, realizables en el momento y con las condiciones actuales. Desafortunamente, el fragmento es muy corto y no da para avanzar mucho más.

Para esta sesión, proponemos de texto de Marina Garcés, extraído de su libro Nueva Ilustración radical, sobre la necesidad de recuperar la capacidad para crear imaginario de futuro transformadores. Además, incluimos un artículo y un relato corto sobre la función de la «utopía tecnológica» para cuestionar el modelo tecnológico actual.